La jubilación no es un día, es una etapa que puede durar 25 años o más. Prepararla bien consiste en conectar tres cifras: lo que vas a gastar, lo que vas a ingresar y lo que tienes ahorrado.
A los 50: poner números
- Consulta tu pensión estimada en la sede electrónica de la Seguridad Social.
- Calcula tus gastos actuales y cuáles cambiarán al jubilarte (hipoteca, hijos, ocio, salud).
- Estima la diferencia anual entre gastos e ingresos: esa es la cantidad que tu patrimonio tendrá que cubrir.
A los 60: ajustar el riesgo, sin abandonarlo
A medida que se acerca la fecha, conviene reducir la parte más volátil del dinero que vas a necesitar en los primeros años. Pero el resto puede seguir invertido: el patrimonio tiene que durar décadas y la inflación sigue actuando.
Al jubilarte: organizar por tramos
Una forma útil de ordenarlo:
- Liquidez para 1–2 años de la diferencia entre gastos e ingresos.
- Un tramo prudente para los años 3 a 7.
- Un tramo de largo plazo, invertido con más crecimiento, para el resto.
Así evitas tener que vender inversiones en un mal momento para pagar gastos corrientes.
No olvides la fiscalidad
El momento y la forma de rescatar planes de pensiones, vender inversiones o percibir rentas cambia mucho la factura fiscal. Planificarlo con antelación suele marcar diferencias importantes.
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Reserva tu primera conversaciónContenido informativo y educativo. No constituye recomendación personalizada de inversión.
